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Confianza en el futuro de Cuba

Confianza en el futuro de Cuba Juan Marrero
2004-07-28



A Bush y sus compinches de mafia anexionista de Miami, obsesionados con la destrucción del socialismo en Cuba, las cosas no les están saliendo bien, no obstante las crueles medidas que han diseñado e implantado en las últimas semanas con el propósito de crear nuevos obstáculos al despegue económico y bienestar del pueblo cubano.



Durante el presente mes de julio se han producido varias noticias que deben tener muy sobresaltado al inquilino de la Casa Blanca. No son sobre la creciente resistencia del pueblo iraquí a la ocupación militar norteamericana, la proyección de la película de Michael Moore “Farenheit 9/11” y los escándalos de corrupción y fraudes de políticos estadounidenses, con lo cual tendría más que suficiente, sino relacionadas con Cuba, esa espina atragantada en la garganta del Imperio desde hace 45 años.



Comienzo por la última noticia recibida, que tal vez no sea la más trascendental, aunque no deja de tener importancia por el hecho de que la han promovido siete profesores en Medicina de diferentes universidades de Suecia, ninguno de ellos conocido con afiliación política de izquierda o con militancia antiimperialista. Ellos acaban de publicar en el diario sueco Aftonbladet, bajo el título “Cuba, los niños y la Unión Europea”, una declaración conjunta donde dicen cosas que deben haber sorprendido a la opinión pública sueca, la cual en los últimos años, ha sido muy manipulada, por políticos y la prensa, en relación con la información sobre Cuba. Los siete catedráticos han expresado cosas como las siguientes:



"Cerca de 200 millones de niños en el mundo carecen de hogar, están abandonados o marginados. Ninguno de ellos vive en Cuba. Cuba es todavía el único país de América Latina en el que aún los más pobres tienen aceptables condiciones de vida, donde los niños sobreviven y van a la escuela en lugar de a la calle, donde las mujeres acceden a la educación y el paro está por debajo del 3%".



También recuerdan que Cuba en los últimos tiempos ha sido reconocida internacionalmente por el desarrollo de la agricultura ecológica, por dar prioridad a los derechos de los niños y los discapacitados, por su lucha permanente contra el consumo de drogas y el sida, y por su colaboración con otros países en los campos de la salud y la educación.



Los que a diario intentan demonizar a Cuba, entre ellos el señor Bush, dicen todo lo contrario, a la vez que silencian y ocultan esos hechos que este grupo de científicos, de manera honesta, han presentado ante la opinión pública sueca. Estos catedráticos condenan el bloqueo norteamericano y también las acciones anticubanas de la Unión Europea.



Muy mal también deben haberle sabido a Bush y sus compinches la declaración hecha hace unos días por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un organismo del sistema de Naciones Unidas, de que “Cuba ha podido mantener sus logros sociales a pesar de la crisis económica de principios de los 90 y de su entorno adverso”, refiriéndose, obviamente, a la desaparición de los mercados tradicionales de exportación, tras el derrumbe de la Unión Soviética y el socialismo en Europa, al cierre de las posibilidades de financiamiento por organizaciones crediticias y a leyes como la Torricelli y Helms-Burton para apretar más la tuerca del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.



Otro hecho reciente que debe haber molestado al Emperador ha sido la reunión en La Habana de los cancilleres de los países de la comunidad del Caribe (CARICOM), y más aún los acuerdos que suscribieron con Cuba, entre ellos el establecimiento de un centro de entrenamiento para la capacitación de enfermeros y técnicos de la salud, y el otorgamiento de 50 plazas para que cada año profesionales de la salud caribeños obtengan grados científicos en instituciones cubanas de reconocido prestigio mundial. Hubo otros acuerdos relacionados con el combate mancomunado a distintas enfermedades, entre ellas el sida, en los países del Caribe. La firmeza y valentía de esas pequeñas naciones caribeñas se pone de manifiesto una vez más porque llegan a estos acuerdos con Cuba cuando el Imperio recrudece las amenazas, en la reciente directiva presidencial de Bush, de que Estados Unidos está dispuesto a aplicar sanciones a los países que desacaten las disposiciones de la Ley Helms-Burton.



¿Cómo se habrá sentido Bush cuando se produjo en La Habana, con la presencia del Presidente cubano Fidel Castro, la firma del acuerdo de transferencia tecnológica entre el Centro de Inmulogía Molecular de Cuba y la empresa Cancer Vox Corporation, de Los Angeles, Estados Unidos? Se trata de un hecho que no tiene precedentes en los últimos 45 años y que, renglón aparte, es revelador de los avances en las investigaciones que ha hecho Cuba en el terreno de las vacunas contra el cáncer, terrible enfermedad que azota a la humanidad. Tal acuerdo permitirá que científicos norteamericanos y cubanos trabajen estrechamente unidos para garantizar la producción de estas vacunas. Este acuerdo, además, es el mentis más rotundo a Bush y sus funcionarios que sueltan de vez en cuando la malévola especie de que las investigaciones cubanas están dirigidas a la producción de armas biológicas y no a curar enfermedades.



Tales éxitos, en su fondo, son expresión elocuente de que bajo un sistema social no capitalista, como el que soberanamente transita el pueblo cubano, y a pesar del criminal bloqueo económico, comercial y financiero, incluso en medio de una situación internacional bien compleja y difícil, un país subdesarrollado, no petrolero, como lo es Cuba, puede continuar soñando y alcanzar resultados de nivel internacional en distintos campos de la ciencia y los conocimientos.



La administración Bush, por otra parte, ha mostrado cierta irritación porque los gobiernos de México y Cuba decidieron restablecer a nivel de embajadores sus vínculos diplomáticos. Washington, al parecer, en su deseo de aislar a Cuba, esperaba que eso no sucediese tan pronto. Colin Powell, secretario de Estado, en un acto de aberrante injerencismo y de desconocimiento de la soberanía y dignidad de otras naciones, reprochó al canciller mexicano, Derbez, quien recientemente estuvo en Cuba, haber sostenido conversaciones con el gobierno de Fidel Castro y, en cambio, no haberse entrevistado con la llamada “disidencia” en Cuba, esa que ha sido organizada y pagada por la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. ¡Vaya desfachatez!



Y junto a todo esto, las manifestaciones de protesta en Miami contra las medidas anticubanas de Bush y sus compinches anexionistas han continuado durante todo el mes de julio como expresión de que el tiro parece haberles salido por la culata. Muchos analistas siguen diciendo que un voto de castigo contra Bush es posible esperarlo en La Florida en noviembre próximo.



En fin, en los días del aniversario 51 del asalto al Cuartel Moncada, las noticias sobre Cuba para Bush han sido malas. Y pueden ser peores si, como se especula por algunas fuentes externas, apareciese petróleo ligero en alta mar frente a las costas de La Habana, donde una compañía petrolera española ha invertido fuertes sumas y trabaja en la localización de esa riqueza.



Cuba sigue, entretanto, trabajando en incrementar su mayor riqueza: el talento humano. La confianza en el futuro de la Revolución está dada en ese potencial que masivamente brota como resultado de una obra educacional excepcional. Y esto Bush ni ningún imperialista o anexionista podrán frenarlo.
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